#writober2024día01
TÍTULO: Disculpa…
POR: LEILANI Z VARGAS
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— Disculpa buenas noches, lamento mucho molestarte, sé que estamos metidos en este cuarto por pura casualidad, pero, ¿te molestaría que te contara algo? —
El hombre tímido esperó la respuesta de su compañera de cuarto, una adolescente de cabellos rosados que molesta le miraba apenas levantando la mirada de su celular.
— Disculpa de verdad, no quisiera molestarte y menos en esta situación tan poco correcta, creéme que no te molestaría si no tuviera que hacerlo— Continuó el hombrecillo encorvado sobándose los nudillos con notoria ansiedad.
La adolescente muda más allá de una mirada de desprecio lo ignoraba tanto como podía.
— Disculpa muchacha, pero, eres la u-última persona con la que me falta hablar y es importante— el señor se acercó unos pasos a la cama de la chica que se encontraba recargada en el respaldo de la misma. La muchachita de cabellos coloridos se erizó como un gato casi en guardia para rasguñar a quien fuera que quisiera hacerle daño, el hombre sintió que debía hablar ahora que ella lo miraba o nunca lo haría.
— No es necesario que me respondas si no quieres, pero escucha— pidió de manera tímida sudando frío, su piel lamparosa hacía notar su falta de higiene, el sudor nervioso se le apelmazaba en los poros y los pocos cabellos tiesos por el cebo lucían incómodos en esa cabeza pequeña y mal acomodada sobre el cuerpo torcido.
— Lo que tengo que contarte no es fácil, lo he contado muchas veces hoy y sigue pareciéndome difícil de decir, pero tengo que contárselo a todos y solo me faltas tú y si no te lo cuento va a ser muy feo, muy muy feo, así que por favor escucha:
Regresé a la ciudad hace tres días, pero no quería ir a mi casa porque ya no queda nadie ahí, soy el más joven de mi familia y ahora hasta mi sombra me entristece pues solo falta que ella muera para quedarme completamente solo. Aunque ya estoy solo en el mundo.
Decidí quedarme a vivir aquí, mientras veo que hago, porque, el dinero es fácil de conseguir cuando se es feo y lastimoso como yo aunque la vida sea difícil en otros aspectos.
Creí que todo iba terrible, lo de siempre, lastima y miradas de asco, ayudas de gente que se creen y saben mejor que yo, gente que se siente más grande que todos cuando buscan ayudar por su ego y nada más. Mi fealdad me ha dado beneficios, la verdad sea dicha, como el caldo de pollo que me comía ayer en la tarde cuando pasó, que me lo regalaron, sí, lo horrible pasó con un caldo de pollo de por medio, un caldo de pollo que olía de manera divina, con unas rodajas de vegetales frescos y unas piezas de carne jugosas—
La adolescente parpadeó con los ojos bien abiertos entre el espanto y la incredulidad de lo que escuchaba.
— Pero justo cuando mordía una zanahoria un niño pequeño se me acercó, no me temía, ni le di asco, el niño solo me miraba como si pudiera ver algo en mí más allá de mi fealdad y me dijo con una voz adulta de mujer: Salvarás tu mundo de la destrucción si cuentas tu visión a tantas personas como puedas.
Me dio mucha pena y miedo preguntarle a ese niño que quería decir con eso.
El niño de voz extraña buscó mi mirada y verdad de Diosito que me obligó con su mente a no despegar mis ojos de los suyos. Y me fui.
Estaba comiendo mi caldo de pollo, pero en lugar de buenas piezas tenía la cabeza cruda del pollo en mi boca y yo la estaba mordiendo, me estaba comiendo la cresta y saboreando los ojos…
— una mueca de asco y una arcada se hicieron presentes en el hombre. La adolescente pasmada miraba con las cejas en arcos temerosos— Cuando el pequeño cráneo crujió en mi boca tembló, se lo juro que tembló, todo el hotel se vino abajo en cuestión de segundos, toda la gente corrió despavorida, una señorita muy parecida a usted se…
perdió la vida entre unas varillas del piso de abajo porque se cayó del segundo piso, una señora con un bebé fue aplastada por una manada de personas asustadas que intentaba salir del hotel y yo seguía sentado con mi caldo de pollo, le juro que ese temblor no fue mi culpa, pero cuando todo se derrumbó y todos…
ustedes estaban ya pues…
muertos y vi que no se me había caído nada encima porque estaba en una mesa del jardín y que aún quedaba un poco del caldo, la verdad es que terminé mis sagrados alimentos.
Pero después si me levanté y salí del hotel y vi que todo afuera estaba igual…
Y caminé mucho, pero todo estaba igual. Dormí en otras casas, usé y comí lo que aún servía. Todo era mío y estaba pensando armarme una casita bien ahí como pudiera.
Pero reaccioné con la mejilla en mi caldo de pollo ya frío y todo estaba bien. Normal.
Y pues me terminé mis sagrados alimentos porque nada se desperdicia.
Y me acordé del niño extraño y pues, fui a contarles a todos los del hotel y solo me faltabas…
tú, disculpa.
Creo que ya te aburrí pero ya casi acabo — el hombre se rascó los pocos cabellos grasientos que tenía — Entonces te conté y tú, me mirabas así como ahorita y pues tampoco dijiste nada verdad y me fui a dormir pero también tembló y volviste a morir. La voz del niño extraño me dijo en un susurro que yo estaría bien en otro lugar igual a este y disculpa, pero tengo que contarles esto siempre si no quiero morir en cada versión de la vida con todos ustedes. Adiós— El hombre encorvado desapareció en un pestañeo y el mundo de esa dimensión vibró estrepitosamente desapareciendo toda vida de su superficie.
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